¿Por qué tanto odio hacia las escuelas? El caso de la Famiglia nel Bosco
Recientemente aquí en Italia el caso de la “Famiglia nel Bosco” o Familia en el Bosque acaparó titulares. Era una familia que vivía en un aislamiento radical en la región de los Abruzos. El padre inglés y la madre australiana decidieron junto con sus hijos, una niña de 8 años y un par de gemelos de 6, vivir fuera de la red en una casa totalmente aislada.
Adoptaron el llamado neo-ruralismo. Vivían sin servicios básicos como electricidad, agua corriente o calefacción convencional y mantenían un aislamiento social y tecnológico casi total.
Pero una cosa llamó mi atención. Los niños estaban siendo educados de una manera “alternativa”, por no decir primitiva. No asistían a la escuela.
No parece una locura a primera vista, ¿verdad? El caso del Homeschooling no es raro hoy en día, donde los padres generalmente siguen un currículo tratando de simular una escuela, pero en casa. Podría escribir este post simplemente argumentando por qué esto ya es una idea debatible. No faltan argumentos.
Sin embargo, en este caso era algo mucho peor y algo que ni siquiera sabía que existía. No practicaban Homeschooling. Practicaban Unschooling. La idea es que el niño aprende solo lo que despierta su interés natural, sin horarios, sin exámenes y sin libros de texto obligatorios.
¿El resultado?
El sistema judicial italiano tuvo que intervenir y retirar temporalmente la custodia parental, aunque no totalmente. Vaya, ¿el Estado italiano robando a los niños de sus padres solo porque querían vivir de manera sencilla? Nada más lejos de la realidad.
El tutor designado por el tribunal informó que la hija mayor, de 8 años, solo podía escribir su propio nombre al dictado y no sabía leer. Tampoco sabía realizar operaciones matemáticas básicas. Los niños no sabían interactuar socialmente. No sabían jugar con otros niños de su misma edad. Además de los problemas educativos, se señalaron otros graves como desnutrición, higiene bucal precaria y falta de vacunas.
La Escuela como Villana
Mi punto no es solo atacar al recién descubierto Unschooling. Sería perder el tiempo con una estupidez obvia. Lo que me preocupa es la creciente tendencia de los padres modernos a ignorar o demonizar las escuelas. Algunos lo hacen por estilo de vida y otros por política. Es extraño cómo hemos llegado a un nivel donde la educación formal ha sido presentada como la villana.
¿Por qué tantos padres le declaran la guerra al aula? Veo tres causas principales para este fenómeno:
- La Romantización de lo “Natural” y la Falacia del Instinto
Vivimos en una era que idolatra lo orgánico y lo intuitivo. Existe una creencia peligrosa de que instituciones como la escuela, la medicina y la ciencia corrompen la pureza del niño. El caso de los Abruzos es el extremo de esto. Es la idea de que el niño, si se le deja en paz en el bosque, aprenderá lo que es importante. Esto ignora milenios de evolución intelectual. ¿Es la escuela artificial? Sí, al igual que el saneamiento básico y la democracia. Y necesitamos ambos.
- La Cámara de Eco y el Miedo a la Contradicción
La escuela es, por definición, el lugar donde el niño se encuentra con el “otro”. Lo diferente. Para muchos padres inmersos en burbujas ideológicas o religiosas, la escuela se ha convertido en una amenaza porque revienta esa burbuja. Sacar al niño de la escuela a menudo no se trata de protegerlo de una mala calidad de enseñanza, sino de asegurarse de que nunca escuche una opinión diferente a la de sus padres. Es el deseo de control total sobre la formación intelectual del niño.
- La Devaluación de la Autoridad del Maestro
Hubo un tiempo en que el maestro era una autoridad. Hoy son tratados como un proveedor de servicios que se interpone en la educación en casa. La facilidad de acceso a la información en internet creó la ilusión de que el contenido es lo mismo que la educación. Muchos se preguntan para qué sirve la escuela si todo está en YouTube. Olvidan que la escuela no sirve solo para descargar datos en el cerebro. Sirve para enseñar a convivir, a respetar las reglas colectivas, a tener disciplina y a entender las jerarquías sociales.
El caso de la “Familia en el Bosque” es un recordatorio cruel y necesario. La educación formal no es un enemigo que encarcela la infancia. Es la herramienta que libera al niño de ser meramente una extensión de los deseos y miedos de sus padres.
Sin escuela, lo que queda a menudo no es una libertad idílica, sino abandono intelectual y aislamiento social. La escuela nos prepara para el mundo. El aislamiento solo nos prepara para la soledad.
